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La flor del cerezo para Chandra Kumara

A Chandra Kumara
 In memorian

Chandra Kumara (centro de acogida)
se despidió de la la vida a los 17 años. Quizá, despertando al amor, entendió lo que nunca tendría.

A veces el desaliento, la desesperanza, la derrota que has heredado injustamente, se manifiesta -de golpe- con el desamor de ese amor primero; las ilusiones mueren sin haber nacido apenas. A veces la vida te ha traicionado tanto que no te quedan fuerzas para darle otra oportunidad, y la traicionas tú a ella, le das la espalda, abandonas antes de empezar a vivir pero ya cansado de soñar un mañana.

Y abandonaste, Chandra. Te fuiste dejando el abismal vacío de no saberte, de no poder saberte nunca más. La nada que te dimos y que se va derramando en nuestras manos y en nuestros corazones, la angustia de no haberte alcanzado. Y una pena honda y negra imaginando la enorme tristeza ,compañera última, secreta y única, que te llevó de la mano al fin.
 Nos dejas tu ternura, el recuerdo de tus logros y buenas notas, tus risas junto a Rangi, la alegría por las gafas que corregirían tu ojo vago... Nos dejas, lágrima infinita,  tu mirada inteligente y triste que, junto con tantas otras que me salvaron, me perseguirá como un interrogante lleno de dolor, como un fracaso... como una inmensa culpa.
Esta foto, pobre y a la carrera, quiere ser un abrazo para ti, precioso. Para todas las miradas a las que no llegamos. Buen viaje, nuestro niño lindo.

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