-"Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto
haría un ser exacto a tí;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan,es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo,o sea
tu mismo olor,y tu manera
de sonreir,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro:pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del fuego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico,pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios,haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendamos todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz,y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y perezas
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que,en unión de mí mismo,
recuperas y salvas,mueves,dejas
abandonado cuando-luego-callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones:existes.
Creo en tí.
Eres.
Me basta)"-.
El poeta Ángel González Muñíz murió el Viernes en Madrid a los 82 años.
Más poesías de Ángel González (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)
y tuviese el secreto
haría un ser exacto a tí;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan,es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo,o sea
tu mismo olor,y tu manera
de sonreir,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro:pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del fuego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico,pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios,haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendamos todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz,y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y perezas
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que,en unión de mí mismo,
recuperas y salvas,mueves,dejas
abandonado cuando-luego-callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones:existes.
Creo en tí.
Eres.
Me basta)"-.
El poeta Ángel González Muñíz murió el Viernes en Madrid a los 82 años.
Más poesías de Ángel González (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes)
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