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lunes 3 de octubre de 2011


Me basta así

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
- de eso sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-; entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio. Oigo
constelaciones: existes. Creo en ti. Eres. Me basta)

sábado 1 de octubre de 2011

La flor del cerezo para Chandra Kumara


A Chandra Kumara In memorian

Chandra Kumara ( centro de acogida "Sambodhi Home" , Galle, Sri Lanka)
se quitó la vida a los 17 años. Quizá, descubriendo el amor, entendió lo que nunca tendría.


A veces el desaliento, la derrota que has heredado, se manifiesta -de golpe- con el desamor de ese amor primero. A veces la vida te ha traicionado tanto que no te quedan fuerzas para dárle otra oportunidad, y la traicionas tú a ella, le das la espalda. Abandonas antes de empezar a vivir pero ya cansado de soñar un mañana.
Y esa mirada que se apaga, junto con tantas otras que me salvaron, me persigue como un interrogante lleno de dolor, como un fracaso. Como una inmensa culpa.

Esta foto,pobre y a la carrera, quiere ser un abrazo para todas las miradas a las que no llegamos. Para Terrance (que salvó muchas vidas y vió como se le escapaban otras tantas en el terrible desastre del tsunami), para Rangi, Sanderu, Nisanti, Paboda, Lili, Kusumalatha, Rossane .... para todos los amigos del Sambodi.
Y para maroma y los compañeros con los que compartí...

martes 27 de septiembre de 2011




"Me asomo
a las ventanas de la noche
y veo todos los ojos tristes
que me han mirado."

Mohamed Salem Aldefatah (Ebnu)

lunes 26 de septiembre de 2011


"Porque un día
el sol no faltará a la cita
y la vida se lanzará hacia la cumbre
y en algún rincón de la ciudad ausente
su amor escribirá su nombre"

Mohamed Salem Aldefatah (Ebnu)

domingo 25 de septiembre de 2011





"Un beso, solamente un beso, separa la boca de África de los labios de Europa"



Liman Boisha

sábado 24 de septiembre de 2011




"No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba....."


P. Salinas

jueves 22 de septiembre de 2011


"...golpearé con mis voces tus oidos hasta que las entiendas".

"Canto a mí mismo" Walt Whitman


Sambodhi Home

"Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma... "

Luis Cernuda


Sambodhi Home

domingo 18 de septiembre de 2011

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,

Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Luis Cernuda


Luali Lehsan (1.972)

Las manos

Como las nubes, tus manos saben que la libertad es hija del viento y el cielo.
Y tienen la opaca transparencia de las nubes,
y la infinita bondad del agua.
Porque son agua y como el agua son el principio de la vida

Y tus manos saben sumergirse como notas de una canción perenne

en las profundidades del alma y luego emerger con todas las luces de la esperanza.
Porque todo en tus manos se revitaliza
y baila
y la vida se convierte en una danza que mueve las venas de la memoria


Y tus manos son el umbral de la vida, la primera puerta siempre

abierta y son la montaña donde habita el eco del primer llanto y son

el mar donde navega el velero de la próxima sonrisa.
Y son la barricada que cobija nuestros ojos de los polvos que ahogan los caminos

Y por tus manos fluye el manantial de la vida, porque en ti habita

la memoria de la semilla que sabe perpetuar el árbol, y porque en ti

el universo es una mirada perpetua a la eternidad, a lo que fuimos,

al sol de hoy y al punto donde confluyen todos los horizontes que beben de tus manos.

Y la patria es un diminuto territorio cuyos horizontes empiezan y terminan en tus manos,

porque son la vanguardia del alma y porque saben fundirse en otras manos y convertirse en sostén y en caricia y en norte.
Y tus manos saben romper la frontera con el otro y llevarlo a las inmediaciones del alma.

Y cuando tus manos son relegadas al vacío de la existencia,

tus manos saben conjugar los verbos de la supervivencia y sacarle al barro

su esencia de abrigo para cobijar la esperanza de los vientos que pretenden congelar el alma del universo.

Y saben tus manos reparar los quebrantos que dejan los vendavales a su paso por la vida

Y a veces tus manos son como alas del silencio que vuelan sobre el tejado del exilio y condimentan los días

Y aunque tus manos mueran serán siempre suaves vientos que arrastran la vida sobre las vértebras de las horas.

Y son tus manos la lengua del silencio, el grito de los verbos, la furia de la injusticia

Porque tus manos saben ser bastón para las manos ciegas

Saben ser la cuerda que tira de otras manos.


El pan tiene tus venas y en tus manos m
ás que sustento es un destino.


Y cuando tus manos se cansan tus manos saben congelar la ilusi
ón

en las espumas del tiempo y reducirlo a su esencia más remota, la paciencia.


Y saben tus manos el lenguaje de los tambores que doblaron para festejar la luz del principio de los tiempos.
Porque en tus manos conviven los ritmos de la génesis, de la cotidianidad y del porvenir


Y cuando el d
ía muere sin novedad y la implacable noche divide

nuestras luces, tus manos saben ser el cuerpo de la oración que reza por nuestras manos.


Clama por el mundo que desterr
ó tus manos, cercenó tus manos,
Un mundo a la medida de tus manos, un mundo mejor.

Dos manos

Sobre las finas dunas
se dibujan dos manos.
Cuánta leyenda se arruga
en la línea de la vida.
Cuántas espinas duermen
como el niño en la cuna.
Cuántas manos aplauden
con la ausencia de otras páginas gitanas.
Cuántas manos se estampan para
despistar a los cardenales de la profecía.
Cuántos senos se acarician antes de
escuchar el primer grito de la misericordia.
Cuántos corazones esperan la vuelta para
beber en los pezones de la auténtica frontera.

Cuántos dedos separan
la verdad de la mentira.


Liman Boisha

viernes 16 de septiembre de 2011

Ven

jueves 15 de septiembre de 2011

La ciudad

La ciudad


Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón -como un cadáver- sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otors mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para tí, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda la tierra la destruiste.
C. Cavafis